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Huellas de los asaltantes al Moncada en Santa Clara

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Escrito por: Hedy Águila Zamora

Santa Clara es una ciudad situada en el centro de la isla por lo que fue siempre el lugar de descanso de todos los que transitaban de Oriente a Occidente y viceversa, por ella pasa la Carretera Central y la línea del ferrocarril Habana -Santiago. En 1953, año del asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, eran esas las dos vías esenciales de comunicación para ir de un extremo al otro de Cuba. Fue por eso que el 25 de julio cuando los jóvenes asaltantes viajaban desde la Habana para Santiago lo hacían de incognito, dando a entender que iban para disfrutar del carnaval santiaguero que siempre se celebra entre los días 26 y 27 de julio (días de Santiago y Santa Ana) por tanto es también la fiesta patronal de aquella ciudad.

Ese día 25, Fidel Castro Ruz acompañado de Raúl Gómez García,  viajaba en auto para participar al día siguiente en el asalto al cuartel Moncada, pero los lentes que usaba se le quedaron en casa de Melba Hernández y tuvo que hacer un alto en una óptica en Santa Clara, y lo hizo en la óptica López situada en la calle Cuba y San Cristóbal a una cuadra del parque Vidal, mientras le confeccionaban sus espejuelos recorrieron algunos puntos céntricos de la ciudad.

Actualmente en ese establecimiento para rememorar el acontecimiento existe una tarja, colocada años después por los combatientes de Santa Clara.

Otros asaltantes viajaron en ómnibus Santiago-Habana, empresa que tenía contratados sus servicios en algunos de los hoteles situados en las inmediaciones del Parque Vidal donde se detenían para almorzar o comer, según el horario, descansar y continuar viaje, los jóvenes se bajaron y visitaron a Santa Clara por unas horas, algunos por primera y última vez, del mismo modo que en la óptica, se colocaron tarjas, una en la fachada del hotel Central, otra en el  Florida y una tercera en Marta Abreu y Juan Bruno Zayas, donde ahora funciona el CITMA.

Otro grupo viajó en el tren, entre ellos, Raúl Castro Ruz, del mismo modo el tren hacía su parada para el descanso en la Estación de Ferrocarril, allí también existe una tarja con la inscripción aludiendo al hecho.

La huella más triste del Asalto del Moncada en Santa Clara fue el asesinato de Osvaldo Socarrás Martínez, natural de esta ciudad, pero en el año 1953 vivía en la Habana y trabajaba como parqueador, se había vinculado a los revolucionarios y estuvo entre los elegidos para participar en tan significativo acontecimiento, fue hecho prisionero y asesinado el 27 de julio de 1953.

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