La presa Minerva, recuerdos y actualidad

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Creado: Jueves, 27 Junio 2019 11:47
Publicado: Jueves, 27 Junio 2019 11:47
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Escrito por: Martha Abelina Hernández.

Era el año 1972, la pujante Revolución cambiaba día tras día la faz de los campos y ciudades, nuevos pueblos aparecían y junto a ellos novedosas acciones permitían una vida más plácida para los cubanos.

Entre los programas que se ejecutaban en esta isla del caribe, estaba el de la Voluntad Hidráulica, sugerido por el Comandante en Jefe, quien tomaba tiempo para controlar, chequear y valorar el avance de las obras, las cuales estaban destinadas a construir presas en diferentes sitios del país.

Disponer de agua embalsada para el desarrollo económico-social de los isleños era el principal objetivo, el cual en la otrora provincia Las Villas incluía, a partir de mayo de ese año, los embalses Arroyo Grande II, Zaza y Alacranes, según publicaciones del diario Vanguardia en mayo de 1972, por lo tanto la provincia contaría con mil 926 millones de m3 de agua para irrigar 108 mil hectáreas

En las páginas del rotativo, y acorde a lo que relata el periodista Luis Machado Ordetx, en su reportaje,” Fidel junto a los hidráulicos villareños”, en un decenio el territorio villareño construyó 13 represas, nombradas Las Palmas, Paso Bonito I, Aridanes, Siguaney, Los Limpios, Banao, Pojabito, Minerva, Lebrije, Arroyo Grande I-II, así como la hidroeléctrica Hanabanilla y la derivadora del sur del Jíbaro. También concluía 420 micropresas, y proyectaba otras en zonas del Escambray, Sancti Spíritus y Caibarién.

Minerva 1

                                           Compromiso de los constructores villareños con la terminación de las presas Alacranes (Sagua la Grande), Minerva (Santa Clara) y Zaza (Sancti Spíritus), y otras obras                                                                                                    hidráulicas necesarias para el impulso de los programas agropecuarios del territorio. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

 

Gentes y remembranzas

Ireneo Novoa, aún anda los trillos y caminos que ahora rodean la presa Minerva, campesino desde antes de nacer, como el mismo asegura, recuerda los inicios de la construcción del embalse.

Imagínese usted, para los guajiros de toda esa zona esos fueron tiempos inolvidables, porque además de la cantidad de hombres que llegaron para trabajar, también fueron otros a explicar que era lo que iban a construir, relata el anciano.

Primero dijeron que muchas de las tierras quedaban dentro del espacio que ocuparía la presa, por lo tanto esas gentes debían ir a otros sitios, les propusieron diferentes lugares de Santa Clara, y así de a poco entendieron y se mudaron a edificios o casas, narra Novoa.

Otra cosa, dice Novoa, no sabíamos que era aquello que iban hacer, algunos teníamos miedo que entonces faltara el agua para los sembrados, porque estábamos acostumbrados a los ríos y nada más.

Pero, con paciencia los jefes de la obra conversaban con nosotros una y otra vez, y así supimos que era para bien, recuerda.

Llamaba mucho la atención la cantidad de personas que trabajan ahí, los camiones inmensos que llegaban a sacar la tierra y otros para echar cemento, poco a poco, durante mucho tiempo, más o menos dos años, todo estuvo listo.

La visita de Fidel es uno de los recuerdos que las gentes no olvidan, llegaba en los jeepis verde olivo y conversaba con los constructores, asegura el campesino.

El periódico Vanguardia refiere una de las visitas del Jefe de la Revolución a la zona de Robalos, cuando la obra estaba en su punto más candente, allí llegó junto a Arnaldo Milián Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, en Las Villas, y otros dirigentes del Frente Hidráulico del Desarrollo Agropecuario.

Indagaron sobre las labores de ejecución del embalse con capacidad de 123 millones de m3, uno de los principales de la región para suministros de agua a la agricultura, allí trabajaban los obreros de la brigada Antonio Maceo, la cual también tenía obras en Alacranes, municipio de Sagua la Grande.

El Comandante en Jefe «se fue contento de allí. Apreció cualidades de la organización del trabajo, y envió equipos, alimentos y atención directa a los hombres para concluir la presa en apenas 2 años y medio», refiere el rotativo según testimonio de Fidel Lajos Aguado, quien dirigía al colectivo constructor.

Ese embalse está considerado como uno de los más técnicos del país, y trabajaban más de mil 300 obreros, el Comandante decidió que una comitiva del MINFAR lo recorriera de inmediato para que tomaran experiencias de las condiciones laborales, su organización y cronometraje de tiempo en el traslado de materiales con camiones y mototraíllas, continúa relatando Lajos.

Quien además asegura que fue la primera ocasión en la cual dialogó con Fidel, impresionante por su estatura, manera de análisis y evaluación de hechos y situaciones que encuentra uno en la ejecución de sus actividades manuales e intelectuales.

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                                               Fidel Lajos Aguado, testigo de la construcción de la presa Minerva y otros embalses de la otrora provincia Las Villas

Nuevos tiempos, nuevas obras

Jorge de la Torre, subdirector de inversiones de la Delegación de Recursos Hidráulicos, en Villa Clara, relata que la Minerva perdió su objetivo de suministradora de agua para la agricultura con la construcción y puesta en marcha de la textilera Desembarco del Granma, en Santa Clara.

Hasta esa gran industria se construyó una conductora que abastecía el líquido necesario en la producción de telas y otros artículos, añade.

Luego poco a poco se adicionaron otras conductoras y se integró al sistema Minerva-Ochoíta, porque la ciudad de Santa Clara continuaba creciendo poblacional y productivamente y vale recordar que esta zona no cuenta con reservas subterráneas, como otros sitios de la provincia, por lo tanto el agua de consumo para la población es la que está embalsada.

Como es de suponer el cronogranama de rehabilitación de las redes y conductoras también llegan hasta este sistema, y desde 2017 se avanza en la reparación de las tuberías donde hay salideros, roturas o conexiones ilegales, para aumentar la presión y rendimiento del agua que llega a la ciudad, afirma.