El acueducto de Santa Clara, historia y vicisitudes

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Creado: Martes, 14 Julio 2020 14:34
Publicado: Martes, 14 Julio 2020 14:34
Escrito por Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos
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Relata la historia que Santa Clara, fue una de las últimas villas en tener acueducto, mientras en La Habana, Cienfuegos, Cárdenas, Matanzas, Sancti Spíritus, Sagua y Baracoa, los habitantes disfrutaban de ese servicio, en esta ciudad, la decisión demoraba y se extendía en el tiempo.

Cronistas de la época destacan que incluso hasta en Camajuaní existía acueducto, y los santaclareños se abastecían del agua de Los Pocitos y Los Molinos.

Fue el 2 de septiembre de 1914 cuando las autoridades gubernamentales decidieron firmar los contratos con los ingenieros Torrance y Portal, para al fin comenzar la construcción.

Los periódicos de esos años reseñan que no fue hasta 1914 y 1918 cuando iniciaron el almacenamiento de las aguas del rio Agabama, y luego determinaron hacerlo con el Gramal, así nacía el primer sistema de abastecimiento del preciado líquido a la ciudad, el cual se mantiene hasta nuestros días.

Con los años, el crecimiento urbanístico, productivo y social nuevos sistemas de abasto emergieron en la céntrica urbe, y el sobre uso de las redes provocó daños, pérdida de fuerza en la conducción de las aguas y afectaciones en la oferta a la población.

Este año, cuando la otrora villa de la Santisíma Santa Clara cumple 331 años, sus pobladores cuentan con una notable mejoría en el servicio.

santa clara

Tomás Díaz, delegado de la Delegación de recursos Hidráulicos, en Villa Clara, recuerda que al fin se puede entregar agua al reparto Dovarganes, Santa Catalina y otros sitios, donde hasta hace muy poco tiempo el servicio era pésimo o se llegaba solamente con pipas.

Vale destacar que en este logro intervinieron los trabajadores de las brigadas de mantenimiento de la Empresa de Acueductos y Alcantarillado, de Villa Clara, héroes anónimos de esta gran proeza, casi desconocida por las gentes.

Esta labor se realiza aún sin contar con los recursos necesarios, pero la necesidad de reinstalar conductoras, cerrar averías, desconectar instalaciones ilegales y devolver la presión y alcance de las corrientes hasta los hogares hace creativo a los obreros y se buscan soluciones acordes con lo que existe, añade.

Cuentan quienes viven en Dovarganes que no recuerdan la última vez que recibieron tanta agua y con tal fuerza, al preguntarle a una vecina sobre los salideros, me dijo: son menos, ya todo va cogiendo su paso, para tranquilidad y felicidad de quienes vivimos aquí.

No falta aquellos que aseguran que ahora pueden llenar los tanques que tienen instalados en los techos, porque el agua tiene mucha presión, y otros aseguran que eliminaron los recipientes bajos, que además de resultar feos, son proclives a la proliferación de mosquitos.

 Así poco a poco, y en vísperas del cumpleaños de la ciudad, acciones como esta mejoran la calidad de vida de los residentes y hacen más placenteros los días  en esta ciudad mediterránea.